Cuando el cuerpo encuentra sostén.
- maria eugenia jarazo

- 12 may
- 2 Min. de lectura
De pronto, en silencio, hicimos un gran stop.
La consigna fue simple: mirar el mar y hablarle. Darnos tiempo también para que él nos contestara.
Una propuesta que podía parecer extraña… pero ahí, en ese contexto, tuvo todo el sentido.
Todas quedamos inmersas en una conversación íntima de voces internas, imágenes y emociones. Mientras la tarde se oscurecía, la luna empezó a tomar todo el protagonismo.
Cuando salimos de la playa, aparecieron las risas y las palabras entre nosotras.
Algo adentro ya estaba en otro lugar.

Durante el retiro apareció una reflexión una y otra vez: ¡qué necesario es descontracturar la rutina con pequeñas escapadas!... Salir, aunque sea un poco, del ritmo cotidiano. Cambiar de paisaje. Darle al cuerpo otro tiempo.Pero también confirmé algo que para mí es fundamental: no solo importa hacer una pausa. Importa cómo habitamos esa pausa.
Por eso pensé Raíz Viva como un espacio cuidado en todos sus detalles.
Una comida rica.Una cama cómoda.Prácticas que invitan al silencio interno.Diálogos grupales.Movimiento.Descanso.
Porque cuidar el contexto también es una forma de cuidado personal. La vida muchas veces nos lleva puestas. Es pulsante, sorprendente, expansiva… y también desatenta. Por eso necesitamos espacios que nos ayuden a volver. A bajar la velocidad. A escuchar qué está pasando en nuestro cuerpo antes de seguir adelante.En el retiro confirmamos algo esencial: reconectar con prácticas corporales y energéticas no es un lujo sino una necesidad.
Cuando el cuerpo encuentra sostén, algo interno empieza a ordenarse. Y en ese orden aparece la paz que hacía tiempo no sentíamos.

Parte de esta noción de cuidado la comparto cada semana en Buenos Aires, en mis clases y espacios de equilibrio corporal. A través del yoga, el movimiento consciente, la Técnica Alexander y el trabajo energético, Acompaño ese camino de cuidado personal: crear momentos donde volver a escucharnos, recuperar sostén y habitar el cuerpo con más presencia y bienestar.
A veces hace falta un retiro para recordarlo.Y a veces alcanza con regalarse unas horas en medio de la ciudad.




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