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Cuando el cuerpo avisa y lo ignoramos.

Vivimos subestimando el lenguaje del cuerpo. Lo tapamos porque no nos gusta sentirnos mal, porque hay que ser productivas, porque no me puedo perder la salida, porque le tengo que cumplir a los chicos... Ante la duda, me tomo un analgésico y continúo.


No estoy en contra de la medicina, ni mucho menos de no entender que el ecosistema en el que vivimos fomenta este tipo de reacción. Lo que sí creo es que no hay que alimentar el hábito de tapar síntomas para seguir. Parece más fácil, acorta caminos, pero lo cierto es que lo que no se resuelve por un lado es porque otra, u otro, lo está resolviendo por una; y, en el peor de los casos, no hay solución, solo una bomba que empieza la cuenta regresiva… suena un poco dramático y real a la vez.


El cuerpo también es energía y, previo a sentirnos mal físicamente, hubo avisos. La gran pregunta es: ¿nos enseñan y educan para escucharlos? ¿Sabemos parar y decir que no para resolver lo que no está pasando?


Cuando una habla de más o calla, se manifiesta en la garganta; cuando algo nos asusta o nos da miedo, se manifiesta en el estómago; cuando algo nos pesa y nos exige, aparece en la espalda alta.


Cuando recurrentemente nos sentimos mal yendo a ciertos lugares, algo de nosotras no quiere ir… No te digo que dejes de ir si no podés, pero sí detectar la causa y revisar qué estrategias podés sumar.


Por eso es importante alimentar la práctica de la escucha, el equilibrio y el sostén, como pueden ser el Yoga, la Técnica Alexander y el Reiki.


Yoga en Villa Lago Meliquina
Yoga en Villa Lago Meliquina

El Yoga trabaja con un combinado de posturas que descomprimen las zonas mencionadas e, indirectamente, nos libera de la carga mental, dándonos claridad de acción y de pensamiento. Revitaliza la energía interna desde prácticas corporales de movimiento y descarga.

Desde la Técnica Alexander hacemos consciente nuestro uso diario, conquistando presencia, atención y coherencia entre lo que hacemos, decimos y pensamos.


El Reiki es un espacio valioso para alimentar el cuerpo energético, eso que sentimos previo a la lesión corporal. Muchas veces ya estamos cargadas y necesitamos un lugar de descarga que no sea mental. El cuerpo sostiene y comunica cuestiones que la mente aún no puede manifestar en palabras, además de cargar energías de otras personas y situaciones que nos superan y que, en lo diario, vamos absorbiendo.


Si estás en ese momento en el que sentís que necesitás volver a vos, este tipo de espacios puede ser un buen comienzo. Sumar este tipo de rutinas mejora la escucha y nos da herramientas físicas, mentales y emocionales para transitar los desafíos de la vida.


Te invito a preguntarte, sin juicio: ¿cómo estás respondiendo hoy a lo que tu cuerpo te muestra?


Namasté.



 
 
 

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